Conmociones en el deporte

Los deportes y las actividades recreativas contribuyen con el 21% de todas las lesiones traumáticas del cerebro entre niños y adolescentes de Norteamérica.

Seguridad Nacional de Niños y la Academia Norteamericana de Pediatría

Las conmociones afectan aproximadamente a un 10% de los jugadores de fútbol americano escolar y representan un número importante en otros deportes. Muchos de esos atletas padecerán síntomas que durarán más de una semana, con un grupo pequeño que tendrá conmociones múltiples o síntomas permanentes y significativos.

Una conmoción no debería ser tomada a la ligera. Mientras que la mayoría de los niños se recuperan rápidamente de conmociones simples, tienen un riesgo cuatro veces mayor de padecer otra. Las conmociones repetidas pueden causar daño serio al cerebro. Durante el último otoño, un jugador de fútbol americano de la universidad de Nueva Jersey murió a causa de una conmoción cerebral deportiva antecedida por una conmoción previa, una condición conocida como síndrome de segundo impacto. Un informe reciente indicó que varios jugadores de la NFL que murieron jóvenes padecieron un deterioro cerebral más consistente con la declinación de la vida. Estos casos son un argumento a favor de las prácticas conservadoras y promueven la preocupación de padres de atletas jóvenes.

Luego de una conmoción, es importante que el niño no regrese a la competencia hasta que haya retornado a su estado normal cognitivo, emocional, motor y de equilibrio. Esto debería ser asegurado mediante un examen de un médico y un seguimiento apropiado de los protocolos de regreso a la actividad por parte de entrenadores y técnicos.

Las escuelas superiores de Nueva York están controladas y deben sacar a los niños de la competencia luego de una conmoción. Sin embargo, las ligas locales no están capacitadas para reconocer una conmoción y pueden no seguir los lineamientos federales aprobados para proteger a los niños.