Rosie

Era un día típico de primavera en el mes de mayo del año 2007 cuando Rosie Lawrence recorría su acostumbrada caminata a la escuela desde su casa en Springfield Gardens. En un impensable giro del destino, un vehículo perdió el control y saltó a la vereda, atrapando a estudiante del séptimo grado contra un poste. Rosie sufrió una fractura de pelvis, una ruptura de vejiga, laceraciones de hígado y todos los huesos de su pierna izquierda estaban aplastados y requerirían extensos injertos de piel para cubrirlos. A pesar de que estaba agradecida porque su pequeña niña había sobrevivido la horrible prueba, Mónica Phillips, la mamá de Rosie, temía que su joven hija, que amaba el zapateo del tap dance, jamás volvería a caminar. Fue entonces que Rosie fue traída a St. Mary’s, donde pasó los próximos meses recibiendo intensa atención médica y de rehabilitación. El personal en St. Mary’s estuvo determinado en que con tiempo, rehabilitación y aliento, Rosie volvería nuevamente a caminar. Habiendo sido una estudiante en el talentoso y bien dotado programa de la Escuela Pública 149 de Rosadale, la determinación característica de Rosie y su empeño brillaban a través suyo cuando comenzó su viaje hacia la recuperación.

Durante esa época de fragilidad, Rosie y su madre se apoyaron en St. Mary’s para recibir apoyo y fueron cariñosamente abrazadas. Cada paso para Rosie fue un paso doloroso, pero con St. Mary’s a su lado, ella continuó avanzando. La persistencia de Rosie se convirtió en la columna central de su recuperación.

En un giro milagroso, sólo a unos meses de haber llegado, Rosie realizó sus primeros pasos tomándose solamente de las manos de su terapeuta para poder apoyarse. Conforme Mónica observaba cómo su hija avanzaba cuidadosamente por las salas de St. Mary’s, sabía que había sido bendecida por haber encontrado un lugar tan maravilloso con personas tan talentosas y dedicadas. Cada día Rosie crecía con más fuerza y caminaba más lejos. En poco tiempo pudo subir y bajar las gradas e inclusive jugar con el Wii de Nintendo por prolongados periodos de tiempo estando parada- sin su andador. Pronto Rosie estuvo caminando sin ninguna ayuda, y cuando fue dada de alta, pudo irse caminando de St. Mary’s mostrando una alentadora sonrisa en la cara. A pesar de que estaba contenta de volver a casa, Rosie echaría de menos a su nueva “familia” en St. Mary’s. Durante sus meses de rehabilitación y recuperación, Rosie se había convertido en un modelo de comportamiento para los otros niños en St. Mary’s Mary’s y disfrutó de ser la hermana mayor. St. Mary’s realmente tiene un don para crear y reunir familias.

Para conmemorar su valentía y sorprendente recuperación, Rosie fue nombrada Gran Mariscal de la 5ta Marcha Anual en el Día de Diversión para los Niños y las Familias de St. Mary’s realizado en el Belmont Park. Exactamente un año después de su trágico accidente, Rossie encabezó a 3,000 marchistas incluyendo a Derrelle Revis de los Jets de Nueva York, al Senador Frank Padavan, al Concejal Tony Avella, y a su “familia” de St. Mary’s en una caminata de la victoria para ayudar a reunir fondos y aumentar la conciencia para los niños con necesidades especiales.