John Henry

En septiembre del año 2006, John Henry Romano de 9 años de edad jugaba con su primo en Long Island. Conforme los dos niños reían y compartían bromas, ladrones armados irrumpieron en el domicilio de Inwood y ordenaron que todos los presentes les entregaran sus objetos de valor. En pocos segundos el robo se transformó en una tremenda balacera entre el dueño de casa y uno de los intrusos. John Henry, atrapado en medio del fuego cruzado, fue alcanzado por una bala en la cabeza.

La bala que hirió a John Henry entró a través de su ojo y lo dejó parcialmente paralizado. Fue trasladado de emergencia a un hospital de tratamiento intensivo para que se le realice una extensa cirugía cerebral. Se le dijo a su familia que perdería el ojo y que probablemente no volvería a caminar nunca más.

Este aciago día quedará para siempre como una mancha en los corazones de la familia, pero parte del dolor se borró, cuando encontraron esperanzas en el Sistema de Cuidados de la Salud Para Niños de St. Mary’s.

John Henry fue traído a St. Mary’s para rehabilitación intensiva. A su llegada, John Henry no podía mover ni su cabeza ni sus miembros e inclusive tampoco podía abrir la boca. Fue internado en la Unidad de Lesión Cerebral Traumática y de Recuperación del Coma, la primera unidad pediátrica certificada Lesión Cerebral Traumática aguda en el área Metropolitana de Nueva York. Cinco meses después, John Henry Romano salió caminando de St. Mary’s sobre sus dos pies.

Los terapeutas se concentraron particularmente en la “fuerza del tronco” de Henry, que es la habilidad de usar los músculos abdominales y de la espalda baja para prestar apoyo a partes del cuerpo de manera continua en el tiempo sin rendir o extenuar el cuerpo. Cada paso fue doloroso para Henry, pero el personal sabía que cada paso lo llevaría más cerca de sus metas.

Henry se petrificaba al sentarse, al pararse y al dormir y los terapeutas comenzaron a hacerle sentar despacio y suavemente, o a ponerse de pie, intentando disminuir su ansiedad. Al entrenarlo para que use un ojo para revisar la sala para encontrar cosas los terapeutas preparaban a Henry para el momento de su alta y deseaban asegurar que estaría listo para los desafíos que podría tener que enfrentar.

A fuerza del empeño indomable y la lucha de Henry, los terapeutas invirtieron un sin fin de horas con la determinación de nuevamente encarrilarlo y eventualmente Henry recobró su capacidad de mascar y tragar.

En pocos meses, John Henry aprendió a impulsarse en una silla de ruedas. a caminar con un bastón y en su décimo cumpleaños levantó su pierna por primera vez.

Después de su alta de St. Mary’s la madre de John Henry dijo sobre St. Mary’s y su personal, “Ellos hacen milagros.”

John Henry Romano, ahora tiene 10 años de edad, continúa recibiendo servicios de atención en su en la comodidad de su casa provistos por St. Mary’s. Asiste a la escuela, aún ama los deportes y participa de una clase de educación física adaptada. Los que los médicos creían que era imposible, lo hizo posible St. Mary’s.