Carla

Carla nació con un grave trastorno de la sangre que la hizo vulnerable a repetidos pequeños accidentes cerebrovasculares . Pero a pesar de su enfermedad, Carla vivió su vida al máximo en su país de origen, la República Dominicana. Le gustaba ir a la escuela, las carreras al aire libre, y jugar con sus amigas. Todo eso cambió el año en que Carla cumplió 10 años de edad y sufrió un accidente cerebrovascular de gran tamaño que alteró su vida de manera dramática. Carla quedó incapacitada de hablar o caminar. Ya no pudo continuar asistiendo a la escuela y dejó completamente de usar su mano derecha, que había quedado debilitada después del último accidente cerebrovascular.

La madre de Carla trajo a su familia a los Estados Unidos, donde pudo encontrar ayuda para su hija. Carla fue sometida a una cirugía cerebral que le salvó la vida, ayudando a prevenir accidentes vasculares en el futuro y fue traída a la Unidad de Lesión Cerebral Traumática (TBI) del Hospital Infantil St. Mary’s para un proceso intensivo de rehabilitación.

El equipo de Lesión Cerebral Traumática de St. Mary’s, trabajó con Carla para romper el silencio y su resistencia a moverse. Al principio la comunicación era difícil. Pero poco tiempo después Carla comenzó a responder y demostrar mejoría. Para fortalecer su brazo derecho que había sido descuidado, se le dio un riguroso curso de terapias de rehabilitación, incluyendo una introducción modificada de Terapia de Movimiento Inducido por Restricción, una técnica con la cual su brazo izquierdo se sometía a restricción, forzando a que Carla utilizara su brazo afectado. El innovador personal en St. Mary’s buscaron modos de motivar a Carla para que continuara en su ruta hacia la recuperación. Pronto encontraron la respuesta.

Su esforzado trabajo produjo resultados. Después de cada 10 meses de intensas terapias físicas, ocupacionales, y del habla y lenguaje, Carla dio sus primeros pasos en casi dos años. Ella está hablando nuevamente – ahora en español y en inglés. También está usando su mano derecha con mayor frecuencia en sus actividades cotidianas.

Adicionalmente, parte de la recuperación de Carla incluye la oportunidad de participar en actividades sociales y educativas que habían sido abruptamente reducidas por sus accidentes cerebrovasculares. Está muy ocupada recuperando el tiempo perdido -haciendo amigos, asistiendo a actividades fuera de la institución, y asistiendo a la escuela in situ en el hospital. Se la puede encontrar en el patio de recreo, participando de las diversiones en vez de quedarse sentada al margen.

Como la mayoría de las niñas de 12 años, Carla disfruta de pasar un día en el salón de belleza. Eso fue todo lo que los terapeutas de St. Mary’s requerían saber. Carla ahora gana “billetes para la belleza” por el progreso que logra en la terapia en St. Mary’s, que los puede canjear por una visita al salón de belleza. El programa de reforzamiento de los “billetes para la belleza” hace que Carla se mantenga de puntillas y que se vea muy bonita.